Nosotros
Ayuda Samaná es un proyecto para ayudar a personas de nuestra comunidad que de verdad lo necesitan. A veces es una familia que necesita comida, un envejeciente que necesita pañales, unos niños que necesitan útiles, o alguien que está pasando por una situación difícil. Buscamos la manera de conseguir lo que hace falta y llevárselo directamente.
Por qué existe
Dar dinero a distancia exige confianza, y la confianza se gana enseñando. Por eso cada proyecto de esta página trae las mismas tres cosas: la visita de Evelyn a la casa, el presupuesto con precios reales de aquí, y las fotos de la entrega cuando se cumple.
Esto no es ayuda que viene de afuera. Es una comunidad sosteniendo a los suyos, con la gente de la zona decidiendo qué hace falta de verdad.
Somos pequeños a propósito. Un proyecto a la vez, hecho completo, dice más que diez a medias.
A quién ayudamos
La pregunta no es si la casa se ve humilde. Es cuál es la necesidad real. Evelyn lo explica así:
No me fijo solamente en que la casa sea humilde. Me fijo en cómo vive la persona y cuál es su necesidad real: si hay niños y falta comida, si hay un envejeciente que necesita pañales, si hay una madre sola sosteniendo a sus hijos, si hay alguien enfermo o con discapacidad y la familia no tiene con qué cubrirlo. Y me fijo en que sea una necesidad de verdad, no alguien que quiere aprovechar una ayuda.Por eso la nota de verificación de cada proyecto habla de la necesidad y no de la pobreza de nadie. Y por eso decir que no también es parte del trabajo. Lo que más se repite son cosas básicas: comida, pañales, útiles escolares, medicamentos, unas muletas, o arreglos en una vivienda en muy mal estado. Cosas que parecen sencillas y que le cambian el día a día a alguien.
Quiénes somos
Dos personas. Nada de esto pasa por una oficina.

Evelyn García
Visitas, verificación y entregas
Va a la casa antes de que el proyecto se publique, habla con la familia y confirma cuál es la necesidad real. Su nota de verificación y la fecha de la visita aparecen en cada proyecto. Después es ella quien entrega lo que hacía falta y toma las fotos.

Marvin
La fundación y esta página
Lleva la fundación, las cuentas y esta página: los presupuestos, los pagos y el correo con las fotos que recibe cada persona que aportó.
Las reglas que no rompemos
No son buenas intenciones. Son las reglas con las que trabajamos, y cada proyecto de esta página las cumple.
La fundación compra. Nunca entregamos efectivo.
Si es para pañales, compramos los pañales. Si es para comida, compramos la comida. Si un niño necesita útiles, compramos los útiles. No es desconfianza hacia la familia: es la manera de que todo quede claro.
Nada se publica sin la visita.
Evelyn va a la casa, habla con la familia y confirma la situación antes de que el proyecto exista en esta página.
Nadie aparece sin haber dado permiso.
Publicamos el primer nombre, nunca el apellido completo. Y si una familia nos pide que quitemos su historia y sus fotos, las quitamos ese mismo día.
No enseñamos la miseria para conseguir atención.
No publicamos a nadie llorando, ni en una situación que lo haga sentir mal después, ni contamos detalles privados que no hagan falta. Una entrega cuenta la historia sin convertir el sufrimiento de alguien en contenido.
Decimos la comunidad, nunca la dirección.
Las Galeras, El Limón, Samaná. Nunca dónde vive exactamente una familia.
Cada número sale de un presupuesto real.
Los precios son de aquí, de la ferretería y la farmacia donde compramos de verdad. La lista completa está publicada en cada proyecto.
La prueba llega por correo.
Cuando el proyecto se cumple, las fotos de la entrega van a la página y al correo de cada persona que aportó. Están ahí para que veas que lo que aportaste llegó, no para que sientas pena.
«Esto no se trata de mí. Se trata de lo que podemos hacer juntos por Samaná.»
— Evelyn García
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